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Tarald Lundevall: "El mundo ya no necesita estrellas sino ejemplos"

Es uno de los tres socios de Snhetta, el estudio que ayer recibió en Barcelona el Premio Mies van der Rohe 2009 por la Ópera y Ballet Nacional de Noruega, en Oslo.

NÚRIA NAVARRO

--Su estudio tiene algo del Barça de Guardiola, me apuntan.

--(Ríe) Bueno... En nuestro estudio no hay jerarquías. Se da voz a todos los miembros del equipo. Todos arrimamos el hombro. El nuestro es un trabajo intelectual que combina inspiración, lógica, verificación de ideas, discrepancia. Se necesitan todos los talentos.

--¿Se acabó la hegemonía de las estrellas de la arquitectura?

--Espero que esté en sus últimas horas... El mundo ya no necesita estrellas sino ejemplos. Y el futuro será definido por voces nuevas de todo el mundo, no solo de Occidente. Yo confío en los jóvenes, que entienden con mayor profundidad los retos del siglo XXI y son más libres para dar respuestas.

--Mientras, su taller firma el mayor edificio construido en Noruega en 700 años.

--La nueva Ópera de Oslo. El edificio debía expresar las cualidades noruegas en el cambio de milenio. Todo el mundo esperaba que fuera monumental. Pero le dimos vueltas al término monumental y...

--¿Y?

--Frente a la tradicional versión masculina y vertical, potenciamos las ideas escandinavas de democracia, apertura, libertad de acceso. En definitiva, de propiedad común, que es la que fomentamos en Snhetta.

--¿Cómo tradujeron eso?

--Se tradujo en un edificio amplio, horizontal, como una alfombra mágica de mármol lanzada sobre la explanada de Oslo, junto al fiordo. Más que un edificio, la Ópera es un lugar.

--Un lugar aplaudido y premiado.

--Y parece que gusta a los músicos... Sir Simon Denis Rattle, director de la Filarmónica de Berlín, nos abrazó y nos confesó: "La acústica es la de una sala de cámara, un lugar extraordinariamente inspirador". Y la señora Cecilia Bartoli nos dijo que había sido fantástico cantar en él.

--¿Los escandinavos saben hoy interpretar mejor el espacio?

--Tener petróleo y ser un país rico nos da la oportunidad de investigar los desafíos que plantea el medioambiente, y hacerlo concienzudamente. Eso nos diferencia.

--Ilumínenos, pues. ¿Cómo debe ser la arquitectura del siglo XXI?

--Lo importante es fomentar las ideas de responsabilidad y de derechos comunes. Hacer una arquitectura que facilite la vida cotidiana y que supere las dificultades de este siglo, que sin duda pasarán por la sostenibilidad. ¡Urge darnos cuenta de que la construcción consume el 40% de todas las energías disponibles! El objetivo de todos es intentar bajar este porcentaje.

--Lo bello será lo bueno, pues.

--Deberá serlo.

--Luego está la emoción. ¿Qué desea que sintamos en sus espacios?

--Libertad. Los nuestros son espacios abiertos.

--¿Qué edificio salvaría usted de la destrucción masiva?

--El Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona.

--Es un adulador. Le acaban de dar ahí el premio homónimo.

--Mire, para los arquitectos de mi generación, el Pabellón figura entre los cuatro o cinco edificios más importantes del siglo XX. De él aprendimos los secretos de la arquitectura moderna. El papel de la luz, la libertad en las direcciones...

--Aceptado, pero déme otro ejemplo de construcción admirada.

--Este le sorprenderá más... Viví seis meses en Cádiz con mi mujer. Quería descansar tras la realización de la Biblioteca de Alejandría. Para mí, la Catedral de Cádiz, que no es muy conocida, es un edificio con un conmovedor interior europeo meridional, situado al lado del mar, cosa importante para un noruego.

--Qué poco tiene de fiordo el Estrecho...

--(Ríe) Para un arquitecto, esa fuente inagotable de energía mediterránea es fundamental.

--La hay en la biblioteca de Alejandría. Por ella pasará a la historia.

--Era un proyecto que mezclaba muchas voluntades, anhelos y visiones políticas. Nosotros queríamos simbolizar el renacimiento de la ambición helenista (antes de Cristo, la Biblioteca llegó a albergar 700.000 volúmenes), y también ofrecer un edificio con autoridad del que el mundo árabe se sintiera orgulloso. Pero ¿le cuento cómo nació la idea?

--Por supuesto.

--Fue jugando al frisbee en la playa.

--¡Qué me dice!

--El disco cayó sobre la arena y quedó ligeramente inclinado. Y entonces vimos la Biblioteca de Alejandría como un círculo enorme, que es metáfora del chip, pero también del sol, objeto de culto para los egipcios, que se encaja en la tierra. De forma que no sabes si simboliza la posibilidad de lo nuevo o la importancia capital de lo antiguo. Una idea sencilla. Todas las ideas que funcionan son sencillas.

Fuente: El Periódico.

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