Publiqué por primera vez este post en un ensayo de blog que hice al principio de año... Lo vuelvo a publicar sin tocar linea porque estoy cabreado con un cliente que quiere bajar mis honorarios ya pactados hace años. Pero esta vez con excusa de la crisis y con la nueva y genial frase que la acompaña: "¿Quieres trabajar? ¡Bájate aún más los pantalones!"
Este cabreo puntual me hace saltar la serie, pero ya llegará la tercera entrega, ya llegará...
Desde hace unos años, los honorarios de los arquitectos son libres. O sea que cualquiera puede decidir si es arquitecto caro, normal o barato.
Por desgracia, la mayoría entre nosotros, sobre todo los más mediocres, han decidido bajarse los pantalones y vender sus almas y su profesión al peor postor.
Ahora estamos en una situación, por culpa de estos desgraciados, en que cuando empezamos, no tenemos argumentos para practicar tarifas decentes. Hasta los promotores se piensan que los arquitectos cobran demasiado para el trabajo que hacen...
Ah claro, poco a poco, el arquitecto llega a trabajar menos, entrega proyectos de poca calidad, no visita nunca sus obras, se olvida de la mitad de la información necesaria en los planos... En fin, el arquitecto llega a realizar proyectos que valen menos de lo que cobra. El pez se atraganta con su cola.
Nos han jodido dos veces: La primera con sus honorarios de miseria y la segunda con sus trabajos de chapuceros. ¡Vaya fama que nos han dado!
¿Como le dices tu al promotor que harás bien tu trabajo y que por esto tienes que cobrar más de lo "habitual"?
Sin hablar de las propias administraciones que cuando organizan concursos, imponen honorarios de risa y además premian a los imbéciles que los rebajan aún más...
¿A donde vamos?
Ahora que no hay trabajo por culpa de la explosión de la "burbuja" inmobiliaria, ¿vamos a bajar de nuevo los honorarios? ¿Hasta donde?
¿Quien se va a atrever bajar del famoso 4%?
¿Veremos arquitectos en venta en eBay?
Una situación indeseable
30 Julio, 2008 - 20:07 — CarlosCiertamente se trata de una situación indeseable que refleja muy bien el momento. Personalmente creo que el problema está en que los arquitectos no sabemos cuanto nos cuesta hacer un proyecto X y por eso aceptamos lo que aceptamos. Cuando nos ofrecen X (fijaos en lo de "ofrecen" ¿a qué otro profesional le dicen cuanto tiene que cobrar por su trabajo? ¿es esto el mundo al revés?) puede que aceptemos porque X es un monto elevado, pero si supiesemos que hacer nuestro trabajo cuesta Y y que Y > X, entonces no nos quedaría más remedio que rechazarlo. Porque más vale dejar de ganar dinero, a costa de no tener trabajo, que tener que pagar por trabajar ¡vale más cerrar el negocio!
Aceptar precios bajos, además, tiene otras implicaciones, ya que aunque nosotros estemos dispuestos a aceptarlo (errónamente, a mi entender) arrastramos a nuestros colaboradores y trabajadores a cobrar poco, en una decisión que ellos no han tomado y que origina situaciones como las descritas en el post de protesta por la precariedad laboral de los arquitectos jóvenes. Por no hablar de que también obligamos a hacerlo a nuestros compañeros de profesión (¿o debería decir "competencia"?).
Y ante esto ¿qué hacen los Colegios de Arquitectos? ¿Cuantas cosas hay que sean más importantes que velar porque sus colegiados (quienes les pagan) tengan unos sueldos dignos? Puede que estén demasiado ocupados en encontrar nuevas fórmulas para financiarse ahora que el número de visados ha caído en picado.
Y respecto a lo que los promotores piensen que cobramos mucho por nuestro trabajo ya me pronuncié al respecto en esta entrada de mi blog.
Hay muchas cosas (cada vez más) que no entiendo de nuestra profesión y esta es una de las que me hierven la sangre.
PS: por cierto, propongo que entre todos hagamos un ejercicio de calcular cuanto nos cuesta hacer un proyecto ¿abrimos un post en el foro?
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster