Con motivo de la próxima construcción de la estación-intercambiador de transportes de la Zona Cero en la ciudad de Nueva York, el arquitecto español Santiago Calatrava expone hasta el 31 de agosto en el Instituto Español Reina Sofía de Nueva York, una selección de dibujos y maquetas de este proyecto, así como y otros construidos en Estados Unidos.
En la inauguración de la exposición el arquitecto afirmó que "éste es un proyecto fundamental para nosotros y, técnicamente, es uno de los mayores retos a los que me he enfrentado". Para llegar a este punto ha tenido que modificar algunos aspectos del diseño original y ajustar el presupuesto y el tiempo de construcción. "Incluso la profunda carga emocional pesa mucho porque aquí murieron muchas personas. Sus familias, y toda la ciudad, está deseando verlo acabado, para cerrar así la puerta de una etapa. Por eso hemos hecho algunas concesiones", explicó. Sin embargo, insistió en que "no hay cambios relevantes en el concepto del proyecto, que mantiene la idea original de que sea un centro de transportes para generaciones futuras en pleno corazón del Downtown de Manhattan".
Las acusaciones más duras han llegado desde el crítico de arquitectura, Nicolai Ouroussoff, que en un artículo para el periódico New York Times, señala el aumento de presupuesto y retraso en la construcción del edificio y asegura que a pesar de las modificaciones, el proyecto mantiene “la sorprendente incongruencia entre la extravagancia de la arquitectura y el limitado propósito al que sirve. El resultado es un monumento a un ego creativo que celebra la destreza ingenieril de Calatrava, pero poco más".
Estas críticas se unen a las que lanzó en Septiembre el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien aseguraba en un artículo para el periódico The Wall Street Journal que el diseño del arquitecto español es “demasiado complicado de construir”, y en el que también se quejaba de la lentitud en las obras de la Zona Cero.
Ante estas críticas se atisba una sombra de duda sobre si su motivación es puramente arquitectónica o han influido también algunos motivos políticos y económicos como los intentos del alcalde de Nueva York por hacerse con parte del control del proyecto para la Zona Cero o los recortes presupuestarios en infraestructuras. En cualquier caso la polémica rodea de nuevo otro de los proyecto de Calatrava.
Edito (25 de Mayo)
Ayer domingo 24 de Mayo se publicó una entrevista y un reportaje en XLSemanal (el suplemento dominical de El País) en los que, además de información y fotografías de otros edificios, Santiago Calatrava se defiende de estas acusaciones.
Gracias por los avisos Marcos y Emilio!
No sería la primera vez que
20 Mayo, 2009 - 23:46 — CarlosNo sería la primera vez que se asigna un proyecto por motivos no arquitectónicos. Tampoco sería la primera vez que a Calatrava se le dispara un presupuesto o que hace un proyecto fuera de escala...
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
Primera vez
22 Mayo, 2009 - 10:20 — Sergio MzPor supuesto, esta no va a ser la primera vez, y probablemente tampoco la más estrepitosa (por lo visto le tienen bastante controlado), pero si que es significativa por la importancia y trascendencia del proyecto. Creo que Calatrava es bastante más apreciado fuera de España, y un barapalo en un proyecto como éste, puede tornar muchas críticas internacionales en su contra.
Tienes razon, Sergio, pero
22 Mayo, 2009 - 12:40 — CarlosTienes razon, Sergio, pero aunque Calatrava no es de mi devoción ni por los resultados ni por su actitud hacia la arquitectura y las personas, tengo que decir en su defensa que hay muchos otros arquitectos a los que se les podría acusar de lo mismo: Gehry, Nouvel, Miralles... ¿seguimos? Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra... ;)
PD: me alegra volver a leerte!
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
Calatrava de mi devoción!
23 Mayo, 2009 - 13:48 — CankoCreo que desde el más pequeño al más grande, todos los arquitectos tenemos un mandamiento que no podemos quebrantar: el cálculo de un presupuesto.
Si lo hacemos mal, hemos pecado.
Canko
Aunque hacer un presupuesto
24 Mayo, 2009 - 23:52 — CarlosAunque hacer un presupuesto no es tarea nada fácil, y menos en una obra, estoy contigo en lo que dices. Creo que no habla muy bien de un arquitecto como profesional cuando el coste final de obra es 10 veces superior al presupuesto, tal y como he escrito por aquí alguna vez.
[algunos minutos más tarde...]
Tras un breve intento infructuoso por encontrar la referencia a las citas acerca del incremento de presupuestos, he encontrado dos noticias sobre el abandono de Zaera en la participación en la Ciudad de la Justicia de Madrid al no dejarle subir el presupuesto inicial (enlace 1 y enlace 2) y luego una reflexión sobre los presupuestos elevados que hizo El_Francés.
Saludos
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
Falta de criterios
25 Mayo, 2009 - 10:48 — El_FrancesLos arquitectos (en mi opinión) que se "equivocan" en los presupuestos lo hacen por varias razones.
Una de las primeras razones es que cuando hacen el concurso, no tienen ni p... idea de como será el edificio en realidad. ¿Como pones un precio a algo que no conoces? Luego cuando ganan, se supone que entraran en precios (aunque muchas veces nadie se molesta en preguntarselo).¿Que hace el licitador cuando ha elegido a un arquitecto después de un concurso y que se da cuenta que no entra en precios? ¿Habéis oido hablar de muchos proyectos ganadores finalmente descartados por no respetar el presupuesto inicial? Últimamente hay algunos, pero son pocos... Por desgracias, ni al nivel muy local de pueblos pequeños, se vigila lo suficientemente este tema. Creo que por falta de conocimiento de todas las partes.
Otra razón que llega a ser la misma, es que pocos arquitectos saben lo que cuestan las cosas, y menos cuando se trata de un edificio singular. ¿Que hacemos cuando un cliente nos pide cuanto valdrá más o menos su edificio? ¿Utilizar un precio m2 aproximativo?
El problema de controlar los precios de la construcción es que requiere tiempo. No puedes dar un precio justo si no tienes tiempo ni recursos para estudiar el proyecto a fondo ni para buscar soluciones más económicas.
Otro problema es la falta de control de sus obras que tienen muchos arquitectos. A veces por culpa de un cliente que lo gestiona todo, otras veces por falta de dedicación del propio arquitecto. ¿Quien no ha tenido a un cliente que imponía a las constructoras? ¿Quien no ha tenido un cliente que ni entrega los presupuestos ni luego las facturas de los industriales? ¿Como quieres saber el precio de las cosas si nadie te lo comunica?
Es nuestra responsabilidad de arquitectos que de controlar los precios y las obras. Con este control real, igual si que tendríamos una mejor idea de lo que cuesta edificar. ¿No?
... faltan criterios!
26 Mayo, 2009 - 12:39 — CankoEstoy contigo amigo El_Francés, pero querría matizar algo más...
La hegemonía que ha tenido el arquitecto a lo largo de la historia está llegando a su fin, precisamente por los aspectos que tu nos muestras: falta de consenso con el promotor, falta de tiempo, dedicación, recursos,...
Un sólo profesional sencillamente no puede controlar tanto por sí solo. Desde el más pequeño proyecto de vivienda, por ejemplo, hasta en la comisión para ejecutar un aeropuerto se requiere de un equipo de trabajo que sea acorde a las necesidades del programa.
El sr. Arquitecto siempre tendrá la cabeza visible para coordinarlo todo puesto que se trata de su própia concepción y no la de otro. Sólo él sabe cómo tiene que quedar la obra finalizada pues, a parte de haberla gestado en su mente, lleva ventaja temporal con respecto a los demás integrantes de la plataforma constructiva. Este es, según mi opinión, el concepto que nos entierra y no nos permite avanzar. El querer estar siempre en todas partes y acabar sin controlar ninguna.
Aquí nuestros amigos los británicos nos pueden dar una lección. Allí las responsabilidades son compartidas y así es el nivel de implicación del arquitecto. He tenido la suerte en participar en la construcción de un grandioso data center y cada equipo se consolidaba a sí mismo mediante reuniones donde se exponía el nivel de progreso de cada competencia. Los de telecos, los eléctricos, los de climatización, los constructores, etc... La dinámica establecía, siempre bajo el gobierno de una cabeza visible de parte del cliente, una persona ajena al proceso técnico pero que dominaba bastante de todo, una progresión conjunta en la que cada gremio hacía lo suyo. Los arquitectos teníamos que producir todos los dibujos necesarios para que cada uno supiera por donde tenía que pasar. La obra tuvo un presupuesto de 19 mil millones de pesetas (era en el 2000) y se construyó en tan solo 6 meses. Trabajando más de 600 profesionales 24h al día, 7 días a la semana.
Con este ejemplo te demuestro que las faltas son elementos previsibles con su propio remedio. No nos hagamos el traje dos tallas más grandes en previsión del engorde.
Saludos
Canko
Competencias??
18 Junio, 2009 - 10:19 — Sergio MzAquí entramos en terreno resbaladizo y sobre todo ante los inminentes cambios en la profesión de Arquitecto en España.
Evidentemente, la extrema complejidad que están adquiriendo algunos sistemas constructivos, la exagerada prisa con la que se nos exige hacer los proyectos y construir los edificios, la exactitud que se demanda en presupuestos y tiempos de ejecución por la sociedad y las cada vez más bajas atribuciones que el mercado marca para las tareas del arquitecto, nos han llevado hasta un punto en el que es insostenible (al menos en edificios de cierto tamaño) el modelo de estudio/taller tradicional y que en mi opinión tan buenos resultados ha dado a lo largo de la historia.
Y ante este hecho, y en la coyuntura económica actual caben dos consideraciones. La primera pregunta que debemos hacernos es sobre la necesidad de este nivel de complejidad, prisa y exactitud para la arquitectura. ¿Esta crisis del modelo capitalista, en el que se sobrevalora el crecimiento y la eficacia por encima de la investigación o la calidad, no nos está avisando de algo.
En segundo lugar, si socialmente se llega a este acuerdo, y debemos adoptar el sistema de especialización anglosajón. No deberíamos los arquitectos tratar de estar presentes en cada una de esas partes??? Lo que es evidente, es que una sola persona (o estudio pequeño) no puede abarcar esos proyectos, pero también es verdad que la formación de los arquitectos y la legislación actual nos permite tomar partido en cada una de esas partes. Aunque aún no he colaborado en ningún proyecto que estuviese controlado por un project manager, no debería ser este agente un arquitecto: alguien que sea capaz de entender el significado del proyecto, las fases y la complejidad que implica... No podría un arquitecto, con su entendimiento de la relación entre la estructura y el resto de sistemas, especializarse en cálculo de estructuras y añadir así a su intuición los conocimientos necesarios para dirigir un despacho de calculistas. Y respecto a los presupuestos, que han dado pie ha este debate, quien mejor que un arquitecto (o aparejador) que tenga suficiente tiempo para poder estudiarlos a fondo.
No quiero que se me malinterprete, estoy absolutamente a favor de los estudios multidisciplinares, porque los ingenieros tienen un conocimiento sobre temas específicos, que los arquitectos tenemos muy dificil alcanzar. Pero en la poca experiencia acumulada con ingenieros he percibido también una forma diametralmente opuesta de plantear su trabajo. El arquitecto suele acercarse al proyecto con más cariño, incluso cuando no es el suyo, comprende mejor que esos planos no son solo planos sino espacios y materiales. El ingeniero es más eficaz, tiene más conocimientos, pero también es más soberbio y desapasionado. No comprende que el proyecto es "uno" un único edificio en el que todas las partes deben estar bien engranadas.
#Sergio MZ: El ingeniero es
18 Junio, 2009 - 18:09 — El_Frances#Sergio MZ: El ingeniero es más eficaz, tiene más conocimientos, pero también es
más soberbio y desapasionado. No comprende que el proyecto es "uno" un
único edificio en el que todas las partes deben estar bien engranadas.
No estoy del todo de acuerdo. Puede ser que sea una generalidad bastante habitual, pero desde luego tenemos algo de culpa. Trabaje con ingenieros que tenían mucho cariño al edificio del arquitecto, hasta pasiones y ganas de luchar para hacerlo bien en complicidad con el arquitecto.
Es en parte culpa nuestra (a los arquitectos por si no había quedado claro) porque nosotros también vivimos encima de un pedestal y no queremos que el ingeniero tenga poder de modificar nuestra arquitectura. Creo que nos equivocamos simplemente porque la arquitectura no solo es objeto del arquitecto, si no que es la suma de todo un proceso creativo y constructivo. Podemos hablar entonces de todo tipos de especialistas que están aquí para participar al proceso creativo que representa una construcción. Hasta que no lo veamos así, la mayoría de los ingenieros no cambiaran, ni bajaran de su postura puramente técnica. Puede que tendrían que tener clases de historia de la arquitectura, clases de proyectos o lo que sea para que ellos también puedan apreciar lo que vale nuestro trabajo. ¿A caso no hay clases de estructura o de instalaciones en las escuelas de arquitectura?
Tenemos que llegar a un equilibrio en el cual trabajar con ingeniero sea un placer porque así nos iremos a mucho más libertad creativa. ¿Quien no se quiere librar de los fastidiosos planos de instalaciones? ¿Quien no se sentiría más a gusto si tuviera a un ingeniero trabajando a codo con el en el diseño de una estructura?
Tenemos que aprender a compartir para tener más libertad y más flexibilidad.
En este sentido, creo que el CTE, poco a poco, nos ayudará.
Ingenieros
19 Junio, 2009 - 09:39 — Sergio MzPues si has conseguido encontrar unos ingenieros comprometidos y con ganas de aportar al proyecto, no te alejes mucho de ellos. Mi experiencia no es mucha pero ya he tenido que tratar con unos cuantos ingenieros en el trabajo y más de la mitad de mis amigos están terminando ahora alguna ingeniería.
Hay una diferencia abismal en la forma de entender el trabajo. ¿Has tratado de contarle a un amigo ingeniero, que este finde no sales a tomar una cerveza porque te vas a pasar el finde sin dormir para presentarte a un concurso de ideas en el que has tenido que pagar para poder participar, que nunca se va a construir y que solo si quedas entre los 3 primeros te va a dar para cubrir gastos?? En el mundo laboral (imagino que no todos los estudios funcionen igual), pero si quieres presentarte a un concurso de arquitectura y quieres que una consultoría de ingenieros te revise el proyecto hay que pagarlo. A ellos no les vale, "es que si ganamos te encargamos el proyecto", ellos no arriesgan.
No creo que todos los arquitectos vivamos sobre un pedestal (por
desgracia muchos si), y reclamemos nuestra "obra" o nuestra "idea" y no queramos que se modifique. Hoy en día la mayoría de estudios de arquitectura están formados por varios socios, algunos arquitectos contratados y bastante gente haciendo prácticas por allí, y todos aportan al proyecto. La diferencia con los ingenieros está en la "actitud". No cabe ninguna duda de que los conocimientos de ingenieros (e incluso
aparejadores) en ciertos campos son muy superiores a los que puede
tener un arquitecto, y a cualquiera nos gustaría tener el apoyo de
estos agentes desde las primeras fases de los proyectos (esto aliviaría
muchos problemas de última hora), pero también entiendo que esto no
puede producirse si no cambia su nivel de implicación.
No creo que los ingenieros deban estudiar hª de la arquitectura ni cuestiones de diseño, pero sí debrían entender la complejidad de un proyecto de arquitectura y después especializarse en la parte que ellos van a desarrollar.
Estoy totalmente de acuerdo contigo en el final. Si adoptamos este modelo de especialización, todos debemos cambiar, y mucho, la forma de enfrentarnos al proyecto. Tanto los ingenieros como los arquitectos. Deberíamos empezar a trabajar juntos en los mismos despachos y ser conscientes cada uno del trabajo que un cambio en un aspecto del proyecto genera en las otras partes del proyecto.
Creo que empieza a haber despachos que están entendiendo bien este modelo de estudio en el que colaboran arquitectos e ingenieros. De entre los españoles, me gustaría destacar el modelo de ACXT-IDOM, que aunque no conozco personalmente, me interesa bastante. (Ya hablé de este tema hace bastante tiempo en este artículo.)