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Cita aleatoria

Sólo hay dos cosas en el arte: la humanidad o la falta de ella. La simple forma, algún detalle en sí, no crea humanidad. Hoy en día contamos con suficiente arquitectura mala y superficial que es moderna

Reflexión de Rafael Rivera a partir del Congreso de Arquitectos de Valencia

Reflexión de Rafael Rivera a partir del Congreso de Arquitectos de Valencia

En el periódico El Levante de hoy he leido en su sección de Opinión y paricipación unas reflexiones que hace el arquitecto Rafael Rivera Herráez, profesor, si no tengo mal entendido, de Urbanismo desde 2003  de la Escuela de Arquitectura de Valencia.

Os las copio aquí por si alguien quiere opinar al respecto. Para mi opinión alguna de sus afirmaciones deberían ser motivo de reflexión y de participación de opiniones por parte de vosotr@s.

Estos días se ha celebrado en Valencia el Congreso de Arquitectos. Por unas cosas y otras no he podido asistir, y no conozco todavía las conclusiones de tanta materia gris reunida y pensando. Ni sé la autocrítica que se habrá producido acerca de esta profesión ayer vinculada a las Bellas Artes, y hoy ya se sabe a qué. Pero sería bueno revisar nuestro camino de los últimos años para poder enmendarlo y no quedarnos en la cuneta. Ya sé que no se puede generalizar, ni lo intento, pero sí vale la pena pensar en colectivo por si cualquier reflexión puede ser útil para los de arriba.

Porque tengo la impresión de que durante demasiado tiempo hemos elegido al socio equivocado, y con la coartada de yo sólo soy un técnico., hago lo que me piden o de algo hay que comer hemos renunciado a nuestra responsabilidad sobre el territorio, el paisaje, la vivienda, incluso a los derechos y deberes que llevan consigo.Y hemos tolerado que nuestra humilde profesión se vincule a palabras como especulación, corrupción, burbuja, pelotazo, modificados, etc, completando una jerga de la que salimos heridos.

También hemos adorado al becero de oro, no crean, y desde revistas especializadas, con lenguajes especializados y fotografías especializadas, hemos banalizado una profesión que nunca debió de abandonar su papel de servicio a la colectividad. Nos deslumbran las estrellas y, lo que es peor, permitimos que eclipsen la Arquitectra e incluso soñamos con formar parte de esa comitiva de famosos efímeros.

Y no sé muy bien qué enseñamos a los alumnos en las escuelas. Tal vez dibujamos un mundo ajeno, teórico, irreal, sin darles instumentos para defender esta profesión hermosa pero devaluada hasta la incomprensión.

No sé para cuando una huelga de arquitectos, no sé para cuando la rebeldía de unos profesionales, muchos, que se axfisian entre una marea de normativas y la presión cicatera de quien exprime el limón hasta pulverizarlo.

Ahora está de moda reformular cosas. Tal vez sea nuestro momento. El momento del servicio público, de la honradez que se presupone pero no siempre está. El momento de acercarnos a lo sencillo, lo comprensible, lo hermoso, y alejarnos de la portada cara de papel cuché y del titular en las páginas de sucesos.

 

 

 

Bueno hasta aquí su comentario, a partir de aquí los vuestros...

 

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La verdad que me parece muy

La verdad que me parece muy interesante la opinión de este señor, porque creo que hay bastante gente que está de acuerdo con más de una de las cosas que dice, yo me incluyo. No sé si en estos años que han pasado se ha ido a lo fácil, y hablo desde mi inexperiencia "a pie de obra", pero cuando escuchaba en clase cosas como "nunca os fiéis del constructor que os intentará engañar siempre que pueda", o cuando lees que tal o cual arquitecto no es que se haya dejado engañar, sino que ha participado de la tajada, pues me entristezco porque creo que esta profesión, y la carrera son algo muy especial por su repercusión directa sobre la sociedad que nos toca vivir.


Una persona muy allegada a mí, aunque no es arquitecto, trabaja a diario en intervenciones arquitectónicas pequeñas, muchas veces rehabilitaciones de patrimonio, y cuando le oigo hablar con tanto "cariño" y  cuidado de sus obras, dibujando durante horas para poder hacer algo lo más digno posible con el menor gasto (ya que trabajan con dinero público y eso en su caso lo considera especialmente importante), la verdad que me llega al alma, y me hace pensar que relamente se puede trabajar y disfrutar de la profesión sin que tengas que pasar por el aro de nadie.


Eso sí, jamás aparecerá su foto en ninguna publicación ni su nombre en ningún diario porque para eso después ya hay muchos candidatos predispuestos. Yo lo que sé es que de personas así aprendo tanto o más que de los grandes que aparecen en las revistas de prestigio.