Llàtzer Moix (Sabadell, 1955). Estudié Ciencias de la Información en la Autónoma de Barcelona. Trabajo en prensa y televisión desde 1976.
Soy periodista cultural. Llevo en el diario barcelonés “La Vanguardia” desde finales de 1983 hasta la fecha. Durante los últimos veinte años he sido el responsable de la información cultural. Ahora, desde hace dos meses, ejerzo como redactor jefe adjunto al director. En este caso, eso significa que me dedico a escribir: artículos de opinión, editoriales, análisis, miradores y… críticas de arquitectura.
Empecé a informar sobre temas arquitectónicos en los 80. Recuerdo que en 1985 publiqué una nota contando que Richard Meier había estado en Barcelona invitado por autoridades municipales, que le mostraron tres solares y le dieron a elegir uno de ellos para que construyera. Resultado: el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Me pareció excepcional que se tratara a alguien con tanta deferencia. Pensé que en el ámbito arquitectónico pasaban cosas raras. Y me aficioné. No me equivoqué: estaba en puertas toda la operación olímpica de Barcelona’92 y diría que, en términos culturales, esa operación fue lo más importante que pasó en la ciudad en tales años. De hecho, en 1994 publiqué en Anagrama un libro titulado “La ciudad de los arquitectos”, donde contaba esa operación, en un formato de gran reportaje. Ahora estoy preparando otro libro con los arquitectos como protagonistas. A ver si lo acabo este año.
Otro motivos para escribir de arquitectura: a los arquitectos no les daban mucho cuartelillo en la prensa de información general y, por tanto, eran fuentes muy bien dispuestas y, a veces, suculentas. Otro: la escritura que producen los arquitectos no siempre es transparente, en especial la de aquellos que han leído demasiada filosofía francesa, de difícil digestión. La mía, modestamente, era algo más funcional. Desde entonces he escrito sobre obras arquitectónicas, he entrevistado a casi todas las estrellas de la arquitectura y a muchos ganadores de premios. Y, desde hace un par de años, escribo críticas de arquitectura. No porque lo pidiera yo, sino porque surgió la oportunidad de modo un tanto rocambolesco y me pareció natural probar.
Yo no podría ejercer de arquitecto. No sé si estaría facultado, pero desde luego no estoy instruído. Las críticas que publico, quincenalmente, tienen un fuerte componente informativo. Mi intención es “traducir” la obra para que el lector entienda las razones proyectuales que desembocan en una obra o en otra. A tal fin, e inexcusablemente, visito la obra sobre la que voy a escribir, a poder ser en compañía del arquitecto o, en su defecto, junto a algún miembro de su equipo. Mi objetivo es hacer más comprensible la obra, contar las ideas, los recursos, los resortes, las prioridades que emplea el arquitecto. En especial, todo aquello que no es lo más evidente, y, sin embargo, es relevante.
No. Creo que interesa a todo el mundo, en la medida en que a todo el mundo le pueda interesar el teatro o la literatura. Es decir, no a todo el mundo, pero sí a todas aquellas personas medianamente despiertas y equipadas con cierta curiosidad y sensibilidad. En cualquier caso, yo preferiría decir que “la arquitectura podría interesar a todo el mundo” antes que “debería”… Probablemente no me interesa la arquitectura del mismo modo que a un arquitecto, puesto que no lo soy. Hay toda una serie de preocupaciones de las que yo, afortunadamente, puedo prescindir, y el arquitecto, no. Ahora bien, sí me gusta compartir los gozos que produce la arquitectura.
Personalmente, y en líneas generales, me parece una relación apreciable. He tenido suerte. Con las excepciones de rigor, diría que los arquitectos son personas entregadas, que aman su trabajo, y eso siempre me gusta. También me gusta la complejidad de su labor. No diré que me disguste, pero sí que me sorprende, lo mucho que critican la obra de sus coetáneos. Y, al tiempo, lo comedidos que son cuando se encuentran y charlan un rato, aunque minutos antes, en privado, se estuvieran apuñalando. Gente civilizada, sin duda.
De la experiencia de Moix
8 Septiembre, 2009 - 11:01 — CarlosDe la experiencia de Moix (en mi opinión muy interesante en cuanto a punto de vista) me gustaría destacar esto:
Me pareció excepcional que se tratara a alguien con tanta deferencia.
Pensé que en el ámbito arquitectónico pasaban cosas raras. Y me aficioné. No me equivoqué...
¿Qué opináis?
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
que casi 25 años despues,
11 Septiembre, 2009 - 01:03 — Hansbrinkerque casi 25 años despues, siguen pasando cosas raras... cada vez mas raras.
què s'ha d'opinar? no hi ha
13 Septiembre, 2009 - 17:26 — medit7 (no verificado)què s'ha d'opinar? no hi ha cap arquitecte al planeta Terra que tingui les atencions que deuen tenir Mick Jagger, Jennifer Anniston o Leo Messi... La deferència que rebia Meier al passejar el seu white ass per la ciutat comtal era la corresponent -en proporció directa, s'entén- al seu status d'arquitecte de referència. Un pintor de referència o un escultor de referència haurien rebut el mateix tracte.
Passen coses rares en el món del rock, del cinema, del futbol, de la pintura o de l'escultura?
A Dalí el va anar a visitar el borbó dels collons al seu llit de mort. Anirà el rei a visitar a Bofill el dia que aquest la palmi? No fotem... els arquitectes són, encara avui dia, 'celebrities' de segon rang. I està bé que així sigui, l'actual status de l'atenció mediàtica és el natural que es mereix la disciplina arquitectònica. A Bernini l'aclamaven com a un gran personalitat quan va 'aterrar' a París al 1665 per projectar el Louvre. A Nouvel li donen uns copets a l'esquena i l'acomoden en un hotel de 5 estrelles de Barcelona. Quants ciutadans de Catalunya sabrien projectar i fer realitat un objecte com la Torre Agbar? Encara millor, quants arquitectes catalans sabrien fer un projecte com aquell? Nouvel gets what he deserves.
Total, on està l'interès de la cita? ... millor encara, on està l'interès dels articles de Moix a La Vanguardia? Si ell, que es reconeix incapaç de fer d'arquitecte perquè no està "instruído" com a tal, què li fa pensar que està capacitat per 'traduir' conceptes arquitectònics per al 'poble ras'? No és ell part d'aquest poble ras no educat en una ETSA?
El problema, com sempre, no són els arquitectes i l'arquitectura (ni la medicina, ni la política ni la nanotecnologia). El problema són els periodistes, especialistes en generalitzacions i insubstancials aproximacions a fets 'desconeguts'... desconeguts com el projecte arquitectònic "a l'ús'.
¡Cuánto tiempo Medit! ¿medit o medit7?
13 Septiembre, 2009 - 20:23 — Malvarrosa72Hola, sólo comentar que hacía tiempo que al menos yo no te leía (por cierto te ha salido "la vena" y lo has escrito en català, seguro que no te has dado cuenta).
Me acuerdo una serie de escritos tuyos sobre Bofill que no tenían desperdicio y que generó un buen debate sobre los arquitectos wip y por supuesto recuerdo que coincidimos opinando de la utilización sostenible del agua.
Bueno pues eso, hola después de mucho tiempo y recordarte que aquí muchísima gente habitual no tiene idea del catalán, ¡así que tendrás que traducirlo!, ¿no?
umm.. escritos sobre Bofill?
13 Septiembre, 2009 - 23:49 — medit7 (no verificado)umm.. escritos sobre Bofill? pues no me acuerdo muy bién... hace tiempo que no visitaba esta web... de hecho, si no recuerdo mal antes era diferente y un dia se cambió toda de arriba a abajo (?) ... hablo de memoria.
bueno, solo decía que el status del arquitecto estrella está hoy por hoy exactamente en el nivel que le corresponde. de hecho, era la situación anterior (la austera condición heredada de un movimiento moderno mal entendido y convertido en dogma pontificatorio pseudo-progre donde se imponía la homogeneización igualitaria sí-o-sí -igualando por abajo, claro-) la que era antinatural e incoherente incluso con la propia historia de la arquitectura...
pero este estado actual de arquitecto estrella que notó Meier en su paso por Barcelona sigue siendo secundario -a nivel de famoseo- con respecto a otras disciplinas, ya sea musica, cine, deporte... incluso pintura y escultura, y si me apuras incluso gastronomia (diría que Ferran Adrià es más conocido que Ricardo Bofill... de hecho, incluso Ricardito es más conocido que el padre)
Dalí, cuando murió, era portada en todos sitios (cuando murió Miralles, poca gente -en términos absolutos- sabía quién se estaba muriendo)... si Messi está triste porque Argentina no gana es poco menos que un drama internacional (que Alvaro Siza tenga cara de depresión continua desde que enviudó no sirve ni para una pequeña resena en revistas especializadas)... si Madonna estornuda se hacen eco de ello en Tailandia (si Nouvel asiste a un "guateque" de Nueva York será noticia en magazines de la Gran Manzana y nada más)... i si George Clooney se toma un Nespresso es noticia tanto en barrios de hippies de San Francisco como en peluqerias de Moscú (si Zaha Hadid diseña unos zapatos aparecerá en algunos blogs y alguna revista tonta de moda zapateril y poco más..)
total, que el nivel de popularidad de los arquitectos estrella está ahora mismo en el sitio exacto donde tendría que estar en relación a donde estan otras disciplinas... y si a algunos les parece excesiva la situación actual tienen que o bién condenar todo el sistema (arquitectos estrella, deportistas estrella, rockeros estrella...) o bién relativizar la figura del arquitecto estrella en el contexto ultra mediático donde vivimos desde hace un par de décadas y en el análisis de la comparación está la respuesta.
y dudo sobre la utilidad (real) de los artículos de Llàtzer Moix: cuando él mismo reconoce que no puede hacer de arquitecto porque no está instruído al respecto, tampoco puede interpretar los proyectos de los arquitectos de los que habla exactamente por el mismo hecho: porque no ha pasado por una ETSA - se contradice él mismo...
pero entiendo que ese es el drama eterno de los periodistas: hablar de todo sin saber de nada, hacer generalizaciones para que la gente "de la calle" pueda entender algo sobre arquitectura (o sobre política o biología), porque es más facil "entender" a un periodista que a un arquitecto (o a un politólogo o a un biólogo)... el problema es que Moix es alguien "de la calle", un outsider de la arquitectura, y como tal no está capacitado -o no lo está más que otra gente también outsider- para clarificar conceptos arquitectónicos... la idea que él pueda hacer de transmisor entre la "plebe" y el arquitecto iluminado es una falacia porque él mismo al hacer esas visitas a edificios acompañado de sus respectivos autores está sometido a la demagogia ("la moto") que el arquitecto acompañante le intente inculcar (que siempre le venderá su proyecto como algo de mucho interés), y al no ser Moix arquitecto no tendrá las "armas" intelectuales necesarias para saber cuando le estan tomando el pelo y cuando le estan revelando un "secreto" que representa un valor real de interés arquitectónico.... conclusión: sólo los arquitectos pueden criticar a otros arquitectos (igual que sólo los periodistas pueden hacer crítica razonable de la capacidad profesional de otros periodistas, y sólo los oftalmólogos pueden discutir el criterio de análisis de otros oftalmólogos).
tema aparte són los periodistas-documentalistas, el más famoso de los cuales en Barcelona es un tal Lluís Permanyer. Permanyer tampoco ha hecho nunca un cálculo de estructuras, ni un rénder, ni un estudio de seguridad y salud, ni dibujado un plano 'as-built', pero tiene una biblioteca de no sé cuantos miles de libros sobre la ciudad. Eso no le otorga ninguna potestad para hacer crítica teórica arquitectónica pero sí tienen un mínimo interés los datos que aporta.... (y él los saca de donde hay que sacarlos siempre: de un historiador del arte, no de un periodista, o sea que en cierta medida incluso los artículos de Permanyer -que que yo sepa no es historiador- tampoco tienen ningun interés si uno ya conoce las fuentes primarias...)
pero a Moix le faltan aún muchos años (y muchos libros) para llegar a ese estado ambiguo -en el limbo de la crítica: ni carne ni pescado, ni arquitecto ni outsider 100%- donde está Permanyer... por lo que pongo en duda que su trabajo tenga ningún interés más allá de las simpáticas anecdotas que explica en su (ciertamente entretenido) libro "La ciudad de los arquitectos", que viene a ser una especie de Hola o Lecturas pero sustituyendo a la Pantoja por Oriol Bohigas, a los rifi-rafes entre la Campanario y Belén Esteban por los que protagonizaron Federico Correa y Bofill en el anillo olímpico de Montjuïc en las visperas del '92, y los jaleos de Julián Muñoz en el ayuntamiento de Marbella por las vicisitudes de Josep Anton Acebillo en el Ayuntamiento de Barcelona en su etapa de comisionado para las infraestructuras de la ciudad condal... pero de interés (crítica, teoria, reflexión, 'you name it'...) arquitectónico: ná de ná.
Ah. Gran drama esto de ser periodista, nadie te toma nunca demasiado en serio y, a la vez, todo el mundo quiere ser tu amigo.... Pensándolo mejor: qué chollo ser periodista!
¿la arquitectura es patrimonio de los arquitectos?
15 Septiembre, 2009 - 00:27 — CarlosHola Medit, en efecto esta web ha cambiado mucho en el último año, vaya ha sido un cambio radical para ofrecer nuevas secciones, como la tira cómica o esta misma, actualizarse a las nuevas mejoras tecnológicas y ofrecer una web más interesante para el público que nos lee (puedes leer la noticia al respecto aquí). Espero que te guste el cambio y que podamos leerte a menudo por aquí, pues las discusiones que planteas suelen ser siempre interesantes y bien argumentadas.
Me gustaría poder discutir más tu extenso mensaje, pues has tocado varios temas interesantes pero apenas tengo tiempo (esta semana creo que apenas podré pasarme por aquí), así que dejaré dos apuntes.
El primero es que me sorprende tu perspectiva, pues como no soy nada amante de la prensa rosa no dispongo de datos para contrastar y confieso que no me había planteado nunca que los arquitectos famosos sean menos famosos que gente con todavía menos méritos (hablabas de Belén Esteban -por cierto, ¿has leído los artículos de Fredy Massad y Alicia Guerrero sobre el fenómeno de la "Belenestebanización"? quizá te podrían interesar). Para mí hay arquitectos demasiado encumbrados, independientemente de si todavía hay gente por encima de ellos, y creo que es un problema de esta sociedad, que debería plantearse qué significa ser famoso o, como gusta decir ahora, celebrity, que tiene más glamour todavía.
Sin embargo el tema que me ha chocado más es tu posición acerca de los arquitectos y los "legos" como Moix. La gente que me conoce sabe que no suelo estar a favor de las simplificaciones que cada vez más hacen cada vez más periodistas, hasta el punto de que se distorsiona la esencia del mensaje y en el peor de los casos, la verdad. Imagino que profesionales malos hay en todas partes, salvo que a los periodistas malos se les lee/ve/escucha más por motivos obvios. Sin embargo cuando digo que me choca es porque según comentas podría darse a entender que solo los arquitectos podemos hablar de arquitectura. ¿es eso lo que quieres decir? En este sentido solo añadiré algunas preguntas más, a la espera de poder discutir un poco más cuando tenga más tiempo: ¿hace falta ser arquitecto para entender arquitectura? ¿Para quién trabajan los arquitectos? ¿tiene sentido que sea así?
saludos,
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
no soy ningun experto en
17 Septiembre, 2009 - 19:00 — medit7 (no verificado)no soy ningun experto en prensa rosa... pero unos cuantos segundos de atención haciendo zapping ya sirven para dibujarse un plano mental de la situación general del entretenimiento televisivo actual, suficientes para establecer comparaciones
yo no he dicho que los arquitectos famosos (i.e. Meier) sean menos famosos que otros profesionales "con menos méritos", más bién al contrario, gente con "mucho talento" -comparando disciplinas un tanto aleatoriamente, i.e. Dalí, Mick Jagger o Ferran Adrià- y por lo tanto con más reconocimiento social són más famosos que los arquitectos estrella y que está bién -más bién: es natural- que sea así.
lo que digo es que los arquitectos estrella lo són no por ninguna circunstancia específica de la arquitectura sinó por el contexto global de la sociedad actual. A todo el mundo le parece bién que haya deportistas estrella o actores estrella o pintores estrella, porque no tendría que haber hoy en dia arquitectos estrella entonces (especialmente cuando la historia de la arquitectura está llena de ellos)?
ahora bién, si tu problema ("creo que es un problema de esta sociedad" como dices) es directamente con la mera existencia de "lo famoso" ya sea aplicado a la arquitectura como aplicado a cualquier otra profesión, entonces más fácil es no criticar a los arquitectos estrella, porque una vez aceptado que el filtro de "lo famoso" no es particularmente arquitectónico no se puede utilizar esa condición de estrellato para criticar el trabajo o preponderancia mediática de los arquitectos estrella en tanto que es una circunstancia global y no controlable por los mismos afectados.
Caso en mano: Zumthor. Zumthor alardea de no ser un arquitecto estrella porque, como Murcutt, no se mueve de su zona "natural" geográfica, controla los proyectos personalmente e intenta mantener los pies en el suelo. Es Zumthor un arquitecto estrella? ... joder! y de los grandes! ... La mera aceptación de su despacho de publicar su obra, de aceptar Pritzkers y demás oro, y de conceder entrevistas -aunque sean pocas y seleccionadas- ya implica entrar en la máquina de "lo mediático", y una vez en ella uno ya no controla nada.
Es Zumthor culpable (por poner aunque sólo sea la puntita en el charco mediático) o inocente (por intentar desmarcarse del mundo de las celebrities)? Pues ni lo uno ni lo otro. Zumthor es un arquitecto excelente que le interesa mucho la arquitectura y se la toma muy en serio. Y además es un arquitecto estrella porque la gente le reconoce esa labor. Conclusión: es un arquitecto estrella en tanto que es reconocido como un arquitecto excelente. Donde está el problema? Envidia?
"¿hace falta ser arquitecto para entender arquitectura? ¿Para quién trabajan los arquitectos? ¿tiene sentido que sea así?"
hace falta ser ingeniero para entender de ingeniería? Para quién trabajan los ingenieros?
hace falta ser médico para entender de medicina? Para quién trabajan los médicos?
Yo diría que los médicos, los arquitectos y los ingenieros trabajan todos para el mismo "público". Tiene sentido que la gente no opine a la ligera sobre encefalogramas y tipologías de puentes pero sí pueda opinar sobre la calidad arquitectónica de un edificio? Si no hace falta pasar por una ETSA para "entender" arquitectura, como Moix, para que sodomizarse pasando noches sin dormir haciendo entregas para la asignatura de proyectos del cole? Para que hacer largos exámenes de estructuras? Para que estudiar estrategias compositivas de Loos y compararlas con arquitectura francesa del XIX? Que le hace tan especial a Moix que puede hacer críticas de arquitectura sin haber pasado por toda esa tortura? Puedo hacer yo crítica de pintura sólo porque me gusta o me interesa?
Tan fàcil es hacer "crítica"? O, en el caso de Moix, estamos hablando de "tertulianos" (volviendo a la Esteban)? Si Ignasi de Solà-Morales o Oriol Bohigas hacen -"hacía" el primero- crítica arquitectónica puede Moix hacer lo mismo? Y eso como se explica?
pd. no me interesa nada Massad... no hay nada aprovechable ahí, sólo retórica reciclada de otras fuentes más suculentas... y tiene un problema muy grave de comprensión con el significado del concepto "cultura catalana" (caso: Feria de Frankfurt), como lo debe tener también con el significado de "cultura francesa" o de "cultura eslovaca"... un tema de sociología ideológica, contrapuesta a la sociología científica, acaso... por eso tiene un "microfóno" en ABC supongo. Rigurosidad teórica total... en sus sueños.
Arquitectura y no-arquitectos
27 Septiembre, 2009 - 21:03 — CarlosHola de nuevo. Trataré de exponer mi posición un poco mejor, porque la discusión planteada me gusta mucho, si bien esta vez tampoco tengo mucho tiempo para ello.
Respecto al "famoseo" comentar que lo que no me gusta no tiene que ver tanto con los arquitectos (que también) sino en la manera en que se suele otorgar a determinadas personas el calificativo de "famoso" o "celebritie" pues vengo observando que en la mayoría de casos, cada vez más, poco tiene que ver con el mérito propio. Esto ocurre con arquitectos y con no-arquitectos. Esto es un problema porque nos guste o no, cuando alguien pasa a la categoría de "famosa" pasa a ser un modelo, y al poner como modelos a determinados personajes estamos haciendo daño a nuestra profesión (ahora vuelvo a centrarme en la arquitectura) y eso es una responsabilidad que no pocos eluden. Ese era el temor que quería expresar, y para nada está reñido con la consecución de logros por medios propios. Al César lo que es del César.
El otro tema creo que tiene más miga. Estoy de acuerdo con que de igual modo que las personas que no han estudiado medicina no pueden opinar ligeramente acerca de diagnósticos médicos. Afortunadamente esto es algo que la gente suele tener bastante claro a partir de ciertos niveles (a niveles más cotidianos hay mucha gente que cree sentirse capacitada para opinar acerca de medicamentos para costipados y similares, por decir un ejemplo). La diferencia con la arquitectura está precisamente en este hecho importante: la mayoría de la gente se siente capacitada para opinar de fútbol, de política y de viviendas. La justificación parece ser que a fin de cuentas la mayoría de gente lleva viviendo en una casa toda su vida. Esto es un claro problema, porque en muchos de esos casos la gente opina sin conocer y lo único que hace es caer en prejuicios cuyo uso continuado va en detrimento de la profesión y de los arquitectos (todos hemos vivido situaciones en las que se critica erróneamente al arquitecto). De ahí que sea necesario crear una "cultura arquitectónica para todos los públicos" (no soy el primer arquitecto que lo dice ni seré el último), sin embargo la mayoría de arquitectos están más preocupados por redactar textos recargados, mal redactados cuyo único interés (si es que existe) va dirigido hacia otros colegas, pues parece que es más importante obtener el reconocimiento de los propios colegas. En este contexto es muy importante el papel que tienen personajes como Llàtzer Moix, quien, lejos de querer hacer crítica de arquitectura, pretende hacer de intermediario -así lo ha dicho él- entre arquitecto y público general. Es posible que si un arquitecto lee sus textos no aprenda nada que no hubiese podido descubrir, es cierto que sus textos no serán especialmente profundos porque no tiene los conocimientos necesarios -él mismo lo dice en este cuestionario- , pero no es menos cierto que el público al que van dirigidos sus textos que aparecen publicados en La Vanguardia (recordemos, un periódico generalista) seguramente tampoco podría entenderlos, porque sencillamente no querrían o no necesitarían hacerlo. Si, por el contrario, este público generalista puede aprender cuatro cosas básicas sobre la arquitectura, si poco a poco va ampliando su cultura arquitectónica... habremos ganado mucho. Si él hace eso es porque la mayoría de arquitectos estamos ocupados en otros asuntos. Esto en cuanto a Llàtzer. Más allá de esto está el tema de qué puede hacer un periodista o qué no puede hacer. De quién puede escribir sobre arquitectura o quién no. Decías que solo los arquitectos pueden hacerlo, y alegabas entre otras cosas que para algo estudiamos tantos años una carrera dura con conocimientos amplios y técnicos. Sobre este asunto me gustaría apuntar dos cosas:
Saludos,
Carlos Cámara Menoyo
Arquitecto y webmaster
Como persona no-arquitecta,
30 Septiembre, 2009 - 22:21 — LauraComo persona no-arquitecta, pero que ha leído bastantes textos escritos por arquitectos, suscribo totalmente lo que dice Carlos: si alguien es arquitecto sabe de arquitectura, pero no tiene porqué saber cómo escribir, ni cómo explicarla a un público no especializado. Que me lo pregunten a mí...
Sinceramente, no creo que nadie se leyese muchos de los textos que los arquitectos escriben porque caen en una jerga que nadie entiende (quizás ni ellos mismos) y porque tienen un contenido altamente especializado que, por ejemplo, a mí no me interesa. No os ofendáis, tampoco creo que nadie se leyese textos sobre teorías de traducción a no ser que sea traductor o tenga muchísimo interés en la traducción (aunque estarán mejor redactados que los de los arquitectos seguro:P).
Que yo no sea arquitecta no quiere decir que no me interese la arquitectura en un nivel, digamos, de "principiante". Igual que no soy historiadora del arte y me interesa saber más sobre arte, o no tengo ni puta idea de física ni astronomía, pero me fascina saber cosas sobre los planetas.
Pero, entonces, si me interesa la arquitectura y quiero saber un poquito más, ¿qué debo hacer para informarme (aunque sea superficialmente)? ¿Solo puedo leer a Venturi o Vitrubio porque lo demás es sacrilegio?
Con todo esto quiero decir que no me parece necesario ser arquitecto para hacer crítica de arquitectura en un diario generalista (otra cosa distinta me parecería hacerlo en medios más especializados), siempre y cuando se haga con rigor y documentándose (es decir, consuntando fuentes fiables como arquictectos, libros de arquitectura...). Yo, como consumidora de este tipo de textos, agradezco que quien los escribe me "los acerque" y los redacte de forma comprensible y legible.
¿Hace falta ser arquitecto para hablar de arquitectura?
3 Octubre, 2009 - 20:39 — idiotaHace falta estudiar Bellas Artes para ser pintor…
Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Adolf Loos, etc… no estudiaron en universidades, ni poseían el título de arquitecto; uno era grabador de relojes, otro cantero, etc…
¿Alguien se atrevería a decir qué no eran verdaderos arquitectos?
Hoy en día se les consideran grandes maestros y se estudian en todas las reputadas universidades.
Existen ejemplos más recientes, Tadao Ando, Ricardo Bolfill, por citar algunos…
No confundir el “Título de Arquitecto” con “Saber Arquitectura”, estamos en una época en donde para ejercer ciertas actividades hace falta poseer un título (cosa a priori bastante razonabe), pero ese título no es garantía de conocimiento absoluto. Quetglas lo explica muy bien en uno de sus artículos:
¿Hace falta ser arquitecto para hablar de arquitectura? Personalmente
opino que no, lo que verdaderamente hace falta es su conocimiento para poder hablar de arquitectura. Lo que sobra hoy en día (a patadas) son malos profesionales, se llamen; arquitectos, periodistas, o historiadores…
¿Hace falta ser arquitecto para hacer arquitectura? o ¿hacen falta nuevas escuelas de arquitectura?
PD: ni he leido ni me interesa en absoluto para nada Llàtzer Moix...