Somos Patricia Muñiz y Luciano G. Alfaya. Arquitectos gallegos y formados en A Coruña. Una del norte y el otro del sur. Completamos nuestros estudios una en Barcelona y el otro en Madrid. Comenzamos a estudiar arquitectura con ilusión pero sin vocación y la terminamos casi al revés. Durante la carrera decidimos crear un grupo que difundiese la arquitectura y permitiese traer a Galicia arquitectos alejados de las marcadas tendencias docentes de la escuela. Así nació Primeiro Andar y posteriormente Andar Quatro, desde donde realizamos los Encontros Internacionais de Arquitectura durante casi 10 años. En paralelo fundamos en 2004 MMASA Studio, Muñiz + Alfaya, que orientamos fundamentalmente a concursos y obras de arquitectura.
Dividimos nuestro tiempo entre la actividad propiamente arquitectónica, la investigación y la difusión de la arquitectura. Cada día resulta más complicado establecer límites entre cada una de estas acciones y realmente tampoco nos interesa definirlos a nosotros. Puesto que la parte “convencional” del estudio, la edificatoria, no tiene una estructura lineal, y tanto los resultados de los concursos como los encargos varían según el momento, aprovechamos para implicarnos con más intensidad en otros campos que consideramos interesantes. La investigación o participación social es un modo de estar o actuar como seres humanos así que tratamos de implicarnos en aquello que nos parece interesante y no necesariamente tiene que estar vinculado a la arquitectura. En esa misma línea de detectar carencias, nuestra actividad como difusores o dinamizadores en el mundo de la arquitectura surgió con un acto de búsqueda de referencias de las que carecíamos cuando éramos estudiantes. Los Encontros de Arquitectura han reunido cada dos años a más de 1500 arquitectos y estudiantes de arquitectura de muchas partes de Europa sirviendo tanto para poder aprender de los conferenciantes como para dar a conocer lo que se hacía en Galicia. En 2007 la dimensión del congreso era ya excesiva y se alejaba de lo que buscábamos así que decidimos cerrar ese ciclo y plantear otras reflexiones más necesarias en el mundo de la arquitectura y la sociedad.

Hace algo más de diez años, siendo estudiantes, estuvimos fuera y sentimos que de algún modo Galicia estaba aislada del resto de escuelas. En especial con las portuguesas a pesar de la proximidad que teníamos. Así que los primeros “Encontros” fueron entre portugueses y gallegos. La media de edad de los que formábamos parte de la asociación no superaba los 22 años. A partir de entonces fuimos haciendo cosas sin demasiado apoyo, ya que la ”gestión cultural” está burocratizada y no gusta demasiado que se realicen propuestas externas. A pesar de ello, cada año asistía más gente al congreso y comenzamos a realizar también exposiciones y ediciones de libros. Los últimos años alternamos los Encontros con el Foro Internacional Ciudad, Territorio y Urbanismo además de realizar otros congresos menores y publicar algunos libros. Ahora hemos hecho un paréntesis en este tipo de acciones para poder centrarnos en las obras que tenemos en marcha.
Aunque los motivos de los dos se diferencian sustancialmente, ninguno tuvimos una vocación previa para realizar las carrera y fueron consejos paternos y circunstancias puntuales las que nos llevaron a iniciar los estudios de Arquitectura. En gran medida, los intereses se han ido despertando de forma progresiva. Analizado desde la distancia creemos poder ver ciertas curiosidades sintomáticas de lo que ha acabado siendo nuestra profesión pero inicialmente nos atraían mucho más otras disciplinas, desde la interpretación o la imagen hasta la sociología.
Es imposible negar que los estudios sirvan para algo. Siempre van a tener una utilidad. En una universidad pública masificada y sin referencias notables, el transito por ella tiene más relación con cuestiones de supervivencia, autodidactica y fuerza de voluntad que con el hecho de la capacitación profesional. Algo que, en cualquier caso, no es muy diferente de lo que ocurre en otras disciplinas. En nuestro caso, a nivel arquitectónico, el verdadero aprendizaje se está produciendo una vez iniciada la actividad profesional, en la formación complementaria, y nuestras referencias están bastante alejadas de las que pudimos tener en la Escuela de Arquitectura de A Coruña. Sin embargo fue en ella en la que iniciamos la actividad cultural de la que hemos hablado y en la que conocimos los compañeros de viaje que hemos tenido hasta ahora.
Para nosotros es un mecanismo que nos ayuda a dar forma a las ideas. Este principio, aplicado a la escultura en numerosas ocasiones, tiene, según nuestra opinión, muchos más significados que los puramente volumétricos. Evidentemente existe una parte más conocida, que engloba cuestiones teóricas y funcionales que acaban teniendo un resolución formal tras procesos de investigación con mayor o menor carga temporal. Pero más allá de este punto, dar forma a las ideas, tiene implicaciones que superan el hecho edificatorio y que fundamentalmente se plasman en acciones sociales, de diseño gráfico o difusión que, en nuestra opinión, contribuyen de igual modo a generar “espacios” de uso y reflexión para los ciudadanos. En nuestro caso, nos hemos implicado en todos esos procesos de diferentes momentos así que fundamentalmente sentirnos arquitectos nos permite ser participes de todos ellos sin dar mayores explicaciones.
Como antes mencionamos, tenemos la fortuna de compatibilizar estas acciones de difusión con la edificación propiamente dicha. En los últimos años hemos ganado varios concursos desde MMASA Studio y, sobre todo, hemos tenido la suerte de poder construirlos. Todo lo que nosotros hacemos o impulsamos, tratamos de aprovecharlo para realizar obras más coherentes y permanecer atentos a las reflexiones contemporáneas del mundo de la arquitectura. Se establece por lo general un límite excesivamente amplio entre el campo teórico y practico, cuando lo cotidiano nos invita a compartirlos. No pretendemos renunciar a poder construir y de hecho, creemos que siendo activos en otros campos estaremos mejor preparados para hacerlo. Nos gustaría seguir diluyendo progresivamente las diferencias y entendiendo que todo forma parte de una forma de ser. Y tal vez eso sea ser arquitecto.