Hoy hemos dado el título a un genio o a un loco. El tiempo lo dirá(en referencia a Gaudí)
La tan cacareada sostenibilidad nos reta a redefinir nuestras decisiones y actuaciones. La sostenibilidad, principalmente la sostenibilidad ambiental -aunque inseparable de la económica y social- nos hace plenamente conscientes de que nuestros recursos son ilimitados y que la naturaleza y nuestro entendimiento de ella forma parte de nosotros mismos.
En la sociedad pre-industrial el procesamiento de energía y de materiales se basaba en flujos materiales, en ciclos materiales cerrados, en donde los recursos usados recuperaban con el tiempo su primitiva condición. En la actualidad, en la era de la globalización, la mayoría de humanos ya no vive en inmediato contacto con el territorio, pero depende igualmente de él. La desvinculación hacia la naturaleza, con la idea de que la tecnología nos permite substituirla plenamente, nos ha llevado a un camino sin salida en donde la apropiación indiscriminada de los recursos y su ulterior malversación nos está afectando tanto a nivel mundial como a nivel local. ¿Cómo, pues, hemos de gestionar nuestros recursos? ¿Hemos de esperar la escasez para reaccionar? ¿Está reñida la sabiduría ancestral con nuestras actuales formas de vida?
El suelo y el agua son soporte de nuestras actividades y su disponibilidad es la base de nuestro desarrollo presente y futuro. El agua, recurso básico de la biosfera, es central en esta reflexión. Centrándonos pues en el recurso agua, empezamos a tener evidencias, desde nuestro primer mundo, en regiones muy pobladas, de que el agua dulce empieza a ser un bien escaso y que su gestión eficiente es una necesidad. Las actuaciones sobre el territorio, el desarrollo y crecimiento de nuestras ciudades principalmente y nuestras decisiones concretas en nuestros edificios tienen que considerar el agua, su suministro, su gestión eficiente y su evacuación o almacenaje, no como un añadido, sino como punto básico de proyecto.
Hemos de encontrar dinámicas de nuestras actuaciones que generen oasis, que reconozcan el lugar y sepan gestionarlo, que vean en la pluviometria local un parámetro del proyecto. Necesitamos proyectar teniendo en cuenta la temperatura, humedad, los flujos hídricos, la permeabilidad del suelo… Debemos distinguir con precisión usos y limitaciones de las aguas pluviales, de las aguas grises y de las aguas negras, además del agua de red. Hemos de confiar en nuestra propia racionalidad y creatividad para saber interactuar con nuestros recursos y, con ellos, proporcionar confort urbano y confort doméstico, en el con el convencimiento de que el territorio mejor gestionado es aquel en que la intervención humana actúa desde la consciencia del respeto hacia su medio natural.
Una cita final: “Con una buena administración del agua evitaríamos las erosiones del suelo y las inundaciones, garantizaríamos la vegetación que es la que produce suelo, evitaríamos la contaminación (acústica y medioambiental), los peligros de sobrecalentamiento de la atmósfera y mejoraríamos el confort en las ciudades”. Se debe al Dr. Daniel Pagés Raventós (“Balance Hidráulico e Hídrico de Catalunya para intentar optimizar los recursos y conseguir la máxima y más económica descontaminación del medioambiente”). La hacemos nuestra.
Teresa Batlle, arquitecto
Ramon Folch, sociecólogo
Editorial correspondiente al número 2 de la revista Vía Sostenible.
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Precisamente estoy a medias de un libro de Richard T.T. Forman que aborda una análisis + propuesta de cómo "sostener" una mínima calidad medio-ambiental en la región metropolitana de Barcelona (o sea hasta la tercera corona) sin tener que parar el desarrollo económico/urbano/social...
la clave són las "perlas", y las perlas són "manchas" verdes que sostienen una red general por donde la fauna (y la flora, muchas veces transportada por la fauna) puedan, digámoslo así, hacer la vuelta entera a la región sin tener que pisar ni una sóla vez suelo urbano (ni siquiera carreteras u otras infraestructuras que corten el flujo "natural")... estas manchas verdes son bosques, algunos grandes otros medianos y también són importantes los pequeños que muchas veces hacen de "conectores" entre las grandes masas forestales..
el agua -los acuíferos- en esta red es vital para mantener la calidad de los bosques -de las manchas interconectadas-.. Forman trata el tema, más que en el sentido de la cantidad de agua disponible, en el sentido de la calidad: los acuíferos tienen más o menos calidad depiendendo, no sólo de si baja contaminación de fábricas y demás por los ríos, sinó también de actuaciones, llamémoslas "pacíficas", sobre el entorno: la agricultura. Porque segun en qué sitios se monta un huerto se incide en los flujos del agua que bajan por las laderas de la topografia. Si se montan "terrazas" agrícolas se incide en el transcurso del agua y se provocan o dejan de provocar inundaciones o alteraciones en el delta o la parte baja de los ríos (del Llobregat en el caso de BCN), con lo que se altera la dinámica natural del río y se incide en la fauna y la flora del río y de su entorno inmediato...
bueno en fin, estoy a mitad del libro (la análisi) y la propuesta viene en la segunda parte... lo recomiendo para quién le pique la curiosidad de como hacer "crecer" una región desde el punto de vista medioambiental -o como mínimo mantenerla-...
en el fondo es como la red de Internet: las notícias saltan de un periódico a un foro, de un foro a un blog, y de un blog a muchos blogs... y cuando muchos blogs hablan de lo mismo o se replican entre ellos, el periodista "detecta" que el tema interesa y vuelve a publicar sobre el tema más adelante - se cierra el círculo... esto es lo mismo: si la cadena no se rompe nunca, si la fauna puede saltar de una mancha del Vallès Occidental a una del Oriental -aunque sea por una "lengua" de tierra de 12 metros que salta por encima, o pasa por debajo, de una autopista- el cauce natural no se interrumpe y se mantiene el eco-sistema en unos mínimos aceptables... esto, que con una simple cadena de vegetación de 100 metros entre manchas urbanizadas ya funciona, es compatible con dejar que los pueblos y ciudades sigan creciendo y se pueda obtener un paralelo entre el mantenimiento de los sistemas naturales a la par con el progreso y desarrollo de los municipios... en contra, por cierto, de las dos posturas más radicalizadas: los que no quieren ver ni una sola casa construída más en toda la región, cargándose así el desarrollo "humano" (Okupas, Iniciativa Verds, eco-terroristas, la "cultura del NO"..) y los del otro extremo que arrasarían con todo lo que encuentran a su paso y urbanizarían hasta en la cima pelada de La Mola (constructores-depredadores (Nuñez en la Torre Negra de Sant Cugat), alcaldes con ansías de llenar las arcas municipales recualificando zonas verdes, etc...) Forman propone una solución que permita ambos desarrollos de manera un tanto harmónica..
Forman es profe en Harvard y algo así como una eminencia en el campo del paisajismo (landscape architecture): http://www.gsd.harvard.edu/people/faculty/forman/
y el libro es este: http://www.landscape-ecology.org/publications/Otherbooksreports.htm#Mosa...
bueno, no sé si esto tiene mucho que ver con el tema específico de la editorial ésta, pero va por el mismo camino digo yo...
Cuando leemos en la editorial: nuestros recursos son ilimitados, puede ser que entendamos que se han equivocado, que nuestros recursos son limitados, pero no, si consideramos que RECURSO es un bien natural que puede ser utilizado y que RESERVA es una parte del recurso perfectamente localizada que puede explotarse de forma viable.
Si consultamos http://es.wikipedia.org/wiki/Recursos_naturales, leeremos que: De acuerdo a la disponibilidad en el tiempo, tasa de generación (o regeneración) y ritmo de uso o consumo se clasifican en renovables y no renovables. Los recursos naturales renovables hacen referencia a recursos bióticos, recursos con ciclos de regeneración por encima de su extracción, el uso excesivo del mismo lo puede convertir en un recurso extinto (bosques, pesquerías, etc) o no limitados (luz solar, mareas, vientos, etc); mientras que los recursos naturales no renovables son generalmente depósitos limitados o con ciclos de regeneración muy por debajo de los ritmos de extracción o explotación (minería, hidrocarburos, etc). En ocasiones es el uso abusivo y sin control lo que los convierte en agotados, como por ejemplo en el caso de la extinción de especies. Otro fenómeno puede ser que el recurso exista, pero que no pueda utilizarse, como sucede con el agua contaminada.
El consumo de recursos está asociado a la producción de residuos: cuántos más recursos se consumen más residuos se generan.
Los recursos pueden considerarse renovables cuando se regeneran a una tasa superior a la de su consumo, descontada la tasa de reutilización y recuperación. Algunos son virtualmente inagotables, lo que no quiere decir que su disponibilidad sea ilimitada. Es el caso de la radiación solar, que nos llega a un ritmo esencialmente invariable, o el agua dulce y limpia, que el ciclo hidrológico nos proporciona también de manera continua.
Bien, dicho esto, únicamente os recuerdo los artículos de la carta europea del agua:
El 6 de mayo de 1968 fue redactada en Estrasburgo la Carta Europea del Agua. Fue una declaración de principios para una correcta gestión del agua, concretada en 12 artículos:
Artificial: 1: Hecho por mano o arte del hombre. 2: No natural, falso. 3: Producido por el ingenio humano. (Diccionario de la lengua española 22ª edición)
Hay una idea subyacente en la palabra “artificial”, es esa segunda definición que nos ofrece el diccionario de la lengua, y es el concepto que nos ha llevado a la desvinculación de la naturaleza de la que habla el artículo.
Sin embargo, hay quien considera este concepto erróneo cuando se aplica a la construcción de nuestro entorno de vida. ¿Quién considera hoy en día que la ciudad es un entorno artificial? ¿No nos han conducido cientos de miles de años de evolución y miles de años de civilización hasta ella? Me parece justo pues afirmar que la ciudad es naturaleza, como lo afirmaría de un hormiguero o de una colmena.
Esta afirmación, que puede parecer trivial y gratuita, es básica para entender la necesidad de crear ciudad en equilibrio con el resto del territorio. Al igual que en el bosque hay una serie de entradas y salidas, y relaciones interiores, que mantienen vivo su ecosistema; del mismo modo una ciudad requiere de una serie de entradas y salidas, y de relaciones y trabajos interiores para su mantenimiento. No creo que nadie discrepe en que el agua es sin duda una de esas entradas y salidas más importantes, y al igual que el bosque no puede vivir sin el aire o la lluvia, la ciudad no puede vivir sin el agua.
Esta necesidad ha existido siempre, al igual que la escasez, y han sido muchas las técnicas usadas en nuestro territorio a lo largo de los siglos para gestionar este recurso. El problema actual es que las estrategias que durante años hemos utilizado, se hacen ahora insuficientes ante el aumento de la población (un millón de nuevos habitantes en Catalunya en tan sólo 10 años), la dispersión urbana (principal factor del aumento de riesgo de inundación), los nuevos hábitos y el cambio progresivo de nuestro clima.
Así hemos de desarrollar nuevas estrategias, exigiéndonos entender mejor el entorno y las necesidades de nuestra construcción natural. Es normal que ante estas nuevas exigencias nos veamos superados y no sepamos como actuar, es común que nuestra primera reacción sea la alienación sobre el tema, pues son tantas las nuevas exigencias que hoy en día se dan a los profesionales del planeamiento y la construcción urbana. Sin embargo, y como tantas otras veces, hemos de ver en la dificultad una oportunidad.
¿No conseguiremos con ese esfuerzo una ciudad más sostenible, y al mismo tiempo un saber hacer que hará a nuestros profesionales y empresas más competitivos en el contexto económico mundial?
Daniel Díaz Benito
Ambientólogo especialista en planificación y construcción
Al igual que Medit nos propone un material de consulta con el que poder generar debates sobre el tema yo os recomiendo este libro:
Naredo, José Manuel y Rueda, Salvador (1996) La construcción de la ciudad sostenible: fundamentos Biblioteca Ciudades para un Futuro Más Sostenible. Madrid.
En él cencontraréis unas reflexiones sobre la comparación de dos modelos de ciudad, la compacta y la difusa.
Los dos modelos se representan en sendos esquemas, donde se puede comprobar que en el modelo de ciudad difusa el consumo de materiales extraídos de los sistemas de soporte para mantener el tipo de organización urbana es mayor que el correspondiente al modelo de ciudad compacta. Lo mismo sucede con relación a los flujos contaminantes proyectados sobre los sistemas de soporte de ambos tipos de ciudad, debido a los modelos de movilidad, edificación y servicios asociados de cada modelo urbano. Se comprueba, también, que la complejidad de los distintos tejidos de la ciudad difusa es verdaderamente reducida y en cambio es elevada en la mayor parte de la ciudad compacta.
Y también de uno de los dos autores anteriores:
Rueda, S. (1999) Modelos e indicadores para ciudades más sostenibles.
Insiste sobre la comparación de los dos modelos de ciudades compacta y difusa, pero aquí hace propuestas sobre el llamado metabolismo urbano y concretamente hace referencia a: La apropiación de los recursos hídricos, el modelo de ordenación del territorio y el consumo de agua, así como las medidas de ahorro de agua
No tengo mucho que decir al respecto, definitivamente que el agua es nuestro principal recurso, o almenos uno de ellos, y en estos tiempos está sufriendo cambios drásticos que afectan a nuestra salud entre otras cosas. La forma de cuidarla y de renovarla nos corresponde a cada uno. Voy a buscar aqui en mexico estos libros y ya comentaré al respecto. mientras tanto la intenciòn de este mensaje es sacarlo de nuevo :)
SALUDOS!!
UN DÍA CUALQUIERA..
..Suena el despertador, son las 6:45, enciendo la luz de la habitación, me levanto, apago la luz y enciendo la del cuarto de baño, cojo el cubo de fregar y lo pongo bajo el grifo de la ducha y mientras me desnudo, el agua que poco a poco se va calentando, lo va llenando.
Después de una ducha rápida, tiro el agua del cubo por el retrete para que arrastre los orines nocturnos de toda la familia, ¡quién me lo hubiese dicho a mí hace unos años!...¡qué asco, hubiese dicho!... pero ahora son otros tiempos, tiempos de sequía, de poner freno a un gasto abusivo e irresponsable de generaciones que no contaron con otras nuevas generaciones, generaciones que pensaban que las reservas de recursos naturales eran inagotables e utilizables…
Hoy es día de colada, pongo la lavadora, ¡está hasta arriba!, se enciende el botón rojo y oigo como entra el agua; pasado un tiempo de dar y dar vueltas la ropa en la burbuja de agua y detergente, oigo como desagua directamente al bajante general que por un laberinto subterráneo de tubos se perderá bien, bien no sé dónde antes de llegar al mar; mientras, en una palangana con agua empiezo a lavar el vestido aquel que me gusta mucho y que no quiero que se arrugue y se encoja; mientras lo muevo y remuevo, pienso, como cada vez que lo lavo, que no me lo debía de haber comprado por todo el ceremonial que tengo que hacer…tiro el agua jabonosa, al mismo cubo de fregar que había utilizado en la ducha, preparo otra palangana con agua limpia para enjuagarlo y vuelvo a tirar esa agua al cubo, eso un par de veces hasta que se elimina el resto de jabón.
Tengo nuevamente el cubo lleno, esta vez con agua jabonosa, llamo a mi pareja que ya tiene preparada la fregona y empieza a fregar la casa, es una manera también para que se levante nuestro hijo, coja el relevo del cubo y se lo lleve al cuarto de baño para utilizarlo después de orinar.
Con todo este movimiento en la casa, se levanta nuestro otro hijo, que grita a su hermano que ya tirará él el agua una vez haya orinado; ¡en ese momento empieza a llover!, uno de nosotros corre antes hacia el balcón y pone los captus bien expuestos al agua que generosamente va cayendo, yo también corro hacia el balcón con dos palanganas para que con suerte, se puedan llenar, lo mismo hace nuestro hijo con el cubo que acaba de vaciar……
….Suena el despertador, son las 6:45, me levanto, los sensores de movimiento encienden y apagan las luces de bajo consumo a mi paso; llego al cuarto de baño, orino mientras cae suavemente una pequeña cascada de agua que deja de funcionar cuando me levanto y dejo de pisar el sensor de presencia.
Me introduzco en la ducha donde nada más entrar los sensores de reconocimiento de estatura dejan caer la cantidad de agua y a la temperatura que días atrás había programado. Mientras me ducho, el agua empieza su nuevo ciclo de vida, primero se dirige directamente hacia el depósito reservorio situado entre las paredes situadas detrás del retrete, allí un sistema de vasos comunicantes, una vez colmatado hasta el nivel-reservorio, se comunica con los bajantes generales del edificio para ir llenando los dos depósitos, el de uso de limpieza de la escalera, el más pequeño, y el de uso reservorio externo, para que pueda ser utilizado por los servicios de limpieza de la ciudad y por los bomberos. Ambos depósitos tienen un sensor de nivel de agua que pone en funcionamiento una alarma de aviso de acumulación de agua que será necesario desaguar por encargados del servicio de gestión de aguas blancas, encargados de la gestión de transvases urbanos de edificios del término municipal, llevando con camiones cisterna, el agua remanente a edificios con agua deficitaria, de los cuales se ha tenido el aviso de alarma de bajo nivel de agua.
En casa, ya estamos todos despiertos y aseados, nuestro hijo pequeño nos avisa que llueve. Los bajantes de agua de lluvia están a pleno funcionamiento, poco a poco se va llenando el depósito que junto a los de aguas blancas, se encuentra en el subterráneo del edificio; seguro que mañana los camiones cisterna de parques y jardines terminarán rápido de llenar sus mangueras acopladas a cada uno de los depósitos pluviales de los edificios de la ciudad.
A pesar de la lluvia, necesito poner la lavadora de categoría A, de bajo consumo, no tengo mucha ropa, pero no importa, estoy tranquila y sé que los sensores de volumen y peso se pondrán en marcha utilizando únicamente la cantidad de agua que se ajuste a la ropa que quiero lavar. Oigo como se va llenando de agua y al poco tiempo oigo como desagua hacia el depósito reservorio del retrete.
Mi compañero, coge la fregona y abre el grifo del depósito reservorio del retrete, llena el cubo de fregar con nuestras aguas blancas y empieza a fregar la casa, una vez acabado la tira por el retrete.
Suena el despertador….¿qué es lo que he soñado?...
Las personas tenemos nuestros deberes en la preservación del medio, pero éstos serían más fácilmente asumibles si, los arquitectos y arquitectas, entre otros naturalmente, pusieran las estructuras necesarias para hacer la vida más fácil en cuanto al uso sostenible del agua (ente otras cosas), es decir, pensando por supuesto en las generaciones futuras pero disfrutando también del tiempo presente.
Comparativamente, debemos pensar que hace unos 15 años era difícil efectuar una selección correcta de residuos domésticos debido, no, a la conciencia de las personas, sino a que era muy difícil porque no teníamos los contenedores adecuados; una vez éstos están al alcance de la mayoría de la población, no únicamente han permitido que las personas con conciencia medioambiental sostenible pudieran efectuar las acciones correctas, sino que se ha conseguido que personas sin este tipo de planteamientos, puedan utilizar y utilicen los contenedores de basura selectiva.
Por todo ello, pido a los arquitectos y arquitectas que incorporen en sus proyectos, no únicamente materiales que supongan un bajo consumo energético y de producción de residuos, sino que también incorporen nuevos mecanismos de aprovechamiento de las aguas blancas de duchas y lavadoras, así como del agua de lluvia.
Si romanos, árabes, egipcios, incas, aztecas, entre otros, supieron gestionar la utilización del agua en sus construcciones, ¡cómo no, vosotros, arquitectos y arquitectas del siglo XXI no lo podéis conseguir!
Una de las muchas usuarias de la arquitectura que tiene esta web que confía en vuestros proyectos.
El agua es una necesidad básica y dicen que va a ser objeto de conflictos futuros. No casualmente el muro trazado en la franja de Gaza dispone en el lado judío las cuencas de agua de la zona, y los pozos que quedaban en la zona palestina han sido inutilizados para el consumo humano. En Chile se han comprado cuencas de ríos, en Patagonia se adquieren los terrenos que rodean lagos o desembocaduras de ríos.
El agua es básica para la vida y el derecho humano a su acceso está amparado por la Declaración Universal de Derechos Humanos y por el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC). Pero no todos los usos del agua están protegidos por este derecho (Observación General 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas); el agua de consumo humano (bebida, alimento, saneamiento, colada, preparación de alimentos e higiene personal), es el uso prioritario, le siguen los usos vinculados a la producción de alimentos (producción agrícolas) y los usos vinculados a garantizar el derecho a la salud y evitar la transmisión de enfermedades.
El por qué de estos usos y el por qué de este derecho no necesitan otra justificación que los datos que año tras año nos facilitan instituciones que trabajan en desarrollo: 1.100 millones de personas en todo el mundo no tiene acceso seguro al agua, alrededor de 4 millones de personas (la mayoría de ellos niños) mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua y la sanidad. El PNUD nos facilita datos sobre la vinculación del agua y el saneamiento con la pobreza, con la malnutrición infantil, con el desarrollo de los pueblos:
La crisis de agua y saneamiento es, sobre todo, una crisis para la población pobre. Casi dos de cada tres personas que carecen de acceso a agua limpia sobreviven con menos de 2 dólares diarios, y una de cada tres sobrevive con menos de un dólar al día. Más de 660 millones de personas que carecen de saneamiento sobreviven con 2 dólares al día y más de 385 millones con menos de $1 diario.
En muchos países, la distribución de un acceso adecuado a agua y saneamiento va a la par de la distribución de la riqueza. [...] La desigualdad va más allá del acceso. Un principio perverso que existe en muchos de los países en desarrollo es que la población más pobre no sólo tiene acceso a menos agua y a menos agua limpia, sino que además ha de pagar algunos de los precios más altos del mundo...
Informe sobre Desarrollo Humano 2006. PNUD. 2006. [Páginas 6 y 7]
ONGs, asociaciones civiles e instituciones públicas trabajan día tras día por intentar cambiar esta realidad.
Mientras aquí, cada vez que veo un grifo abierto con agua corriendo, sin ningún uso, o a la espera de enfriarse o calentarse, encontrar el vaso o la cacerola, etc, me acerco para cerrarlo. Más allá de la educación recibida, no deja de ser el reflejo de una sensación de culpabilidad.
Arantxa Osés. Arquitectos Sin Fronteras
Hola, les platico un par de cosas a que he visto y me he topado últimamente.
Desde hace un tiempo yo soy de las que mas cuida el agua en la casa y llamo la atención cuando creo que la desperdician, je y en la calle se me sale el alma cuando veo que la gente la gasta sin conciencia en ocasiones para cosas absurdas.
Los ríos de por aquí la mayoría están contaminados y escasos, me asombro que cada vez paso un par de ríos cada vez tienen menos agua. jaja pero eso se quedo corto cuando vi que uno de los ríos que surtían agua a las poblaciones cercanas estaba seco.
Y desafortunadamente mucha gente todavia no ve el problema. he visto MUCHAS goteras, pido ayuda en algunos casos y la respuesta por parte de las personas es preocupante, no les interesa, toman a loco, lo hacen de mala gana, o en caso de instituciones que arreglan este tipo de fugas, los trabajadores no tienen la suficiente conciencia y les dan poca prioridad.
esta es una nota del 2007
noticia Gara 2007: Los diez principales ríos del planeta agonizan sin agua y contaminados
PERO NO SE ALARMEN, HAN ESCUCHADO LA FRASE "AL PROBLEMA DARLE SOLUCION"? LA OTRA CARA ES QUE ES MUY PLACENTERO VER QUE CADA VEZ SOMOS MAS LOS QUE NOS PREOCUPAMOS Y QUE ACTUAMOS :)
SALUDOS!!!!
"Tenemos la misma agua y somos 1,5 millones más", este era el título de una entrevsita a Narcís Prat (catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona), se se publicaba en La Vanguardia del día 5 de Abril de 2008.
Os la indico aquí porque es motivo de reflexión, (el título lo dice todo).
El catedrático de Ecología sostiene que el ahorro o la reutilización del agua quedan sobrepasados por el crecimiento urbanístico y la demanda agrícola
Antonio Cerrillo | Barcelona | 05/04/2008 |
Narcís Prat, catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona, sostiene que detrás de la sequía y la escasez de reservas en la región de Barcelona hay una demanda de agua galopante, muy por encima de los recursos disponibles en las cuencas catalanas.
¿Qué reflexión le sugiere la actual crisis?
Es una crisis que se veía venir; por una razón muy sencilla: la gestión del agua se sigue enfocando de forma sectorial. Todo el mundo piensa que si hace una urbanización tendrá agua; y que si pide un regadío, también tendrá agua. Las políticas en el territorio o en la agricultura no se coordinan a la hora de abordar el agua. Mientras se reclama un auxilio de agua desde el Segre para Barcelona, el conseller Joaquim Llena está aprobando nuevos regadíos. Esto no cuadra. Mientras no haya una política global sobre el agua, continuaremos expuestos a estas crisis.
¿No le parece correcta la política que se está haciendo?
La planificación y la economía en Catalunya impulsa un política de querer más agua, más energía, más de todo. Pero esta política requiere mucha agua, muchos recursos; y por tanto, requiere un trasvase, del Ródano o del Ebro.
Cuando en el 2004, se renunció al trasvase del río Ebro, ¿alguien tenía alternativas sobre la mesa?
No, nadie. Nadie había pensado lo que se debía hacer porque los últimos 30 años se habían depositado todas las expectativas en el trasvase del Ebro.
Surgió entonces la filosofía de una nueva cultura del agua.
Se dijo que la alternativa sería ser eficiente. Y en Barcelona, el consumo per cápita se ha reducido; se han hecho los deberes. Y la Administración ha trabajado activamente. Las tareas de ahorro, reutilización y recuperación de acuíferos han hecho estos cuatro años. Si no, ahora ya estaríamos con restricciones.
Entonces, ¿qué ha fallado?
Pues que a la vez que se hacía todo esto ha continuado un desarrollo urbanístico en la región de Barcelona. Y así se está dando de beber a cinco millones de personas con la misma agua que teníamos disponible en el año 1975, cuando sólo había tres millones y medio de habitantes. Es decir que durante 30 años, con los mismos recursos, se están dando recursos a un millón y medio más de personas.
¿Lo considera un fracaso de la nueva cultura del agua?
La nueva cultura del agua no es sólo la eficiencia de la gestión, sino pensar en la ordenación territorial. Lo primero que habría que hacer es ajustar los recursos disponibles a la gente que tienes.
Entonces, ¿se pueden hacer más cosas?, ¿tiene más recorrido la nueva cultura del agua?
Creo que hay muchas más cosas por hacer, como aprovechar las aguas pluviales. Tenemos unos grandes depósitos subterráneos de Barcelona para recoger el agua de la lluvia, pero luego la enviamos a la alcantarilla y a la depuradora.
¿No podríamos utilizar esta agua?
Si todas la urbanizaciones que hay en Catalunya dispusieran de depósitos para la lluvia, también dispondríamos de mucha agua para el río.
¿Qué más posibilidades de aprovechamiento ve?
En reutilización, podemos actuar más. El agua de la depuradora del Besòs, en Sant Adrià, que ahora va al mar, se podría reutilizar en la industria o inyectarla en los acuíferos para tener nuevos recursos subterráneos. Pero todo este recorrido se agota si el área metropolitana continúa creciendo y si el agua no se tiene en cuenta en la planificación territorial.
La sequía ha conducido al Govern a pedir un trasvase de emergencia del Segre al Llobregat para evitar restricciones en otoño. ¿Qué le parece?
Plantear un trasvase de una cuenca a otra en un contexto de crisis me parece algo razonable. Pero la transferencia de agua debe cumplir tres requisitos. Uno es que no resulte afectado el caudal ambiental del río Segre. En segundo lugar, se debe velar por que los usuarios del agua en la cuenca que cede (en este caso, los agricultores que dejan de regar) reciban la compensación adecuada. Se trata de que los payeses no salgan perdiendo dinero por dejar de regar. Y la tercera es que la gente que reciba el agua en el área metropolitana sea consciente de que esto le cuesta un dinero. Y que, por lo tanto, en el recibo del agua, se aplique un recargo por el agua del Segre, para que la gente sea consciente.
¿Qué afectación supondría extraer los 32 hectómetros cúbicos de la cabecera del Segre, como pide el Govern?
Si se sacan 32 hm3desde la cabecera, esto quiere decir que se deberían dejar de regar unas 5.000 hectáreas en la zona del canal de Urgell, lo que es menos del 10% de la zona. Esos 32 hm3 los ahorras no regando 5.000 hectáreas. Todo eso se debe compensar económicamente: aunque no está en el proyecto. Pero es la manera en que el trasvase es social y ambientalmente aceptable.
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