El picaporte en las enormes y lisas puertas de la Villa de Tugendhat en Brno es lo que más recuerdo.
La casa ante todo se siente por su variedad. Ésta a partir de todo lo que he visto hasta ahora. Ni sombra de burguesía, o al menos sombra de alguna otro cultura.
Nunca antes estuve en los interiores impregnados con la grandeza del arquitecto, y en una sensación tan pura y directa.
Por la nostalgia de un detalle simple y comprensible para la gente se crearon banquetas plenas de calor y de ternura.
Se caracterizan por rechazar las especulaciones intelectuales.
El árbol inclinado – al lado de la banqueta, y las hojas de roble en el esculpidas son una venia hacia el pasado.